lunes, 16 de marzo de 2009

Educación Temprana en el modelo de Experiencias de Aprendizaje Mediado


Si analizamos la situación de la atención, el desarrollo y la educación temprana en el ámbito mundial, encontramos múltiples estudios que muestran avances en los diferentes campos que ello involucra.

Loa aportes más importantes se relacionan con las disciplinas inherentes a las llamadas ciencias de la vida, como la Biología, la Psicología, la Bioquímica, la Neurobiología con sus distintas ramas, que han contribuido a cambiar la visión sobre el desarrollo de la inteligencia humana demostrando la importancia de los primeros años de vida en los seres humanos a través de hallazgos notables.

La revelación más contundente proviene de los descubrimientos logrados sobre el sistema nervioso y el cerebro en los primeros estadios de formación. En especial, la Neurobiología ha demostrado que cuando un niño llega al mundo viene provisto de un potencial psicogenético, es decir, con una infinita gama de posibilidades de desarrollar las capacidades que conformarán su inteligencia.

En las primeras etapas de la vida se produce la formación y el desarrollo del sistema neuronal, éste presenta una característica muy particular denominada plasticidad. Esta condición neural da pie a la formación de distintas capacidades, que más adelante constituirán lo que denominaremos la inteligencia[2]. Esta configuración se estructura como “un proceso, en lugar de cómo una entidad fija, inmutable, y concreta […] al describir la dinámica de este proceso hay que distinguir otros componentes responsables de la adaptabilidad, tales como la afectividad y la cognición”. A esto se auna el modo de interactuar del sujeto con el mundo típicamente humano.

Es por ello, que en los primeros momentos de la vida en que se producen actividades y mecanismos claves para la formación y desarrollo de la inteligencia, si los niños no reciben estímulos adecuados. Es decir, mediaciones para el aprendizaje, podrían no activar ciertas capacidades o talentos desaprovechando su potencial. En el entendido de que en esos “estímulos adecuados”, hay un aprendizaje mediado en el que se implican las cualidades propias de toda interacción humana: intencionalidad, trascendencia y significado. Éstos últimos, aseguran la formación de esquemas flexibles y la modificabilidad consiguiente de la humanidad y, según Feuerstein (et.alt.) han animado a las madres y a los padres desde el inicio de la humanidad, dado que son ellos, los responsables de su desarrollo.

Otro aspecto importante de la inteligencia es su considerable capacidad para diversificarse en estilos cognitivos y en modalidades de interacción con la cultura. Así, aunque la interacción mediana sobre intencionalidad, trascendencia y significado que alude Feuerstein no tiene en cuenta ni el contenido ni el idioma en que se lleva a cabo. Ambos aspectos de la inteligencia, constipen un interesante modelo de las interacciones humano-entorno y explican un distinto desarrollo cognitivo.

[2] Feuerstein R. (1989) Teoría de la modificabilidad cognitiva. TheIinterntional Center for the Enhancement o f Learning Potential, Jerusalem, Israel

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